ATEO


No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.

José Saramago, (1922-) escritor, periodista y dramaturgo portugués, Premio Nobel de Literatura 1998

lunes, 1 de junio de 2015

Un pitido en la final de la Copa del Monarca español genera una grave CRISIS

El PP impulsará cambios legales para evitar que se pite el himno pero no los concreta | InfoLibre.es



Rajoy muy posiblemente convocará un Consejo de Ministros extraordinario para estudiar el pitido al himno nacional....Parece ser que será responsable de la tremenda tragedia el fabricante de los pitos..
El problema se complica, pues todo apunta que fueron fabricados en China.. Lo que podría provocar un conflicto internacional de primera magnitud...Hay quien se ha puesto en contacto con Barack Obama para que interceda...
Así es la derecha ..Así es ‪#‎PP‬..
Recuerdas las palabras de Rajoy... "...Somos como somos..."


 


 
Ah! Un sondeo urgente del CIS (Centro de Investigación Sociológica) Coloca "La pitada" como problema nacional de primera magnitud para el 99% de los españoles/as

domingo, 10 de mayo de 2015

Con testamento vital se muere mejor y más barato








Con testamento vital se muere mejor y más barato



http://www.huffingtonpost.es/fernando-soler-grande/con-testamento-vital-se-muere_b_7221216.html?utm_hp_ref=spain#

Veinte años después de que el informe Support revelase en toda su crudeza las graves deficiencias de la asistencia de la muerte, hay que admitir que, si bien se han dado pasos en la buena dirección, son hasta ahora insuficientes. La cultura médica occidental no ha integrado todavía en su ADN que para los hombres y mujeres del siglo XXI, el objetivo de una muerte digna es tan importante como lo ha sido hasta ahora la recuperación de la salud.
La realidad es que, a pesar de que la mayoría de la población expresa su preferencia por morir en casa y con los cuidados mínimos imprescindibles para evitar el sufrimiento sin prolongar una existencia vegetativa, morimos mayoritariamente en hospitales de agudos, sometidos a toda clase de procedimientos invasivos y sin la mínima intimidad deseable. Muchas veces, en la soledad más lamentable. Por una especie de lógica perversa, los avances médicos no sólo han conseguido que muramos más tarde, también que lo hagamos más lentamente y rodeados de tecnología.
Desde luego, no es sólo que no se presten oídos a los deseos del paciente. Es, también, que no se tiene certeza de cuáles eran. En nuestras sociedades, hablar de la muerte y de cómo desearíamos que se produjera es un tema tabú. Vivimos de espaldas a la muerte porque se nos ha enseñado a temerla. El resultado de ignorarla es una mala muerte entre tecnología.
Mientras estamos en condiciones de hacerlo, evitamos manifestar nuestras preferencias y la cosa se complica porque, a causa del aumento de años vividos, es cada vez más frecuente que las personas afrontemos el final de nuestras vidas con diversos grados de incapacidad. No sólo las demencias o las secuelas neurológicas de accidentes vasculares; incluso la prolongación de enfermedades crónicas (diabetes, insuficiencia renal, cardiopatía isquémica...) que hace unos años acortaban el tiempo de supervivencia por efecto de complicaciones sin solución técnica, enfrentan hoy su tramo final con niveles de consunción y pérdida de energías que en muchas ocasiones llegan a ser, en verdad, incapacitantes.
En situaciones de incapacidad para decidir, las decisiones recaerán necesariamente en médicos y familia que se verán obligados a decidir en la incertidumbre.
Como instrumento para cambiar esa realidad, Luis Kutner, abogado activista de los derechos humanos, elaboró y publicó en 1969 el primer modelo de testamento vital (Living Will), que luego se ha generalizado en las legislaciones de los países desarrollados. No así entre la ciudadanía.
Ese testamento vital, en España denominado oficialmente "documento de instrucciones previas", es un instrumento legal que nos permite comunicar anticipadamente, a quienes nos asistirán al final de nuestra vida -tanto sanitarios como familia y allegados- los valores en que basamos nuestro personal sentido de la dignidad, tanto en la vida como en la muerte, y determinar qué cuidados médicos acordes con dichos valores aceptamos y cuáles rechazamos.
El derecho a formular el testamento vital se configura así como la garantía de que nuestra autonomía, eje de toda relación sanitaria, será respetada incluso si llegáramos a perder la capacidad de decidir. Pero, además, servirá para descargar a los familiares de decisiones que, en el contexto afectivo y emocional del final de la vida, entrañan serias dificultades y secuelas posteriores.
Para los profesionales, conocer los valores y preferencias de su paciente será de gran ayuda para proporcionar una asistencia acorde con los criterios morales de quien se acerca a la muerte. Sin la certeza de cuáles eran los deseos del enfermo, la formación recibida por los médicos les hará inclinarse con toda probabilidad hacia la aplicación de medidas encaminadas a la prolongación de la vida; especialmente, si no se tiene evidencia de sufrimiento por parte del enfermo y más aún si el entorno familiar tiene dificultades para admitir la situación como irreversible. El resultado será el recurso a hospitalizaciones y procedimientos de tratamiento que, sobre ser incapaces de revertir la situación, tienen un elevado coste económico. Es un hecho que un tercio del gasto sanitario capitativo se consume en los últimos seis meses de vida pero, como queda dicho, no es la voluntad de quien afronta la muerte la responsable de ese dispendio.
Sorprendentemente, a pesar de sus virtudes y potencialidad, el testamento vital es un instrumento muy escasamente utilizado por el conjunto de la ciudadanía. En España, el número de testamentos vitales registrados hasta enero de 2015 es tan sólo de 3,86 por cada mil habitantes. Y en Estados Unidos, donde está mucho más integrado en la cultura médica, apenas alcanza a un tercio de la población. Es evidente que las cosas no se han hecho bien hasta ahora.
Todos los estudios que han buscado las razones de esta escasa acogida coinciden en su desconocimiento no sólo por la población, también por la mayor parte de los sanitarios. El hecho debería ser un inquietante elemento de reflexión para nuestros políticos y responsables sanitarios.
Con este panorama, ¿pueden imaginar una ciudad de 52.000 habitantes en la que el 96% de las personas haya expresado anticipadamente, en un testamento vital, sus deseos sobre cómo vivir el final de sus días, en qué ambiente y recibiendo qué cuidados médicos?
Pues existe. Se llama La Crosse y se extiende a orillas del río Misisipi en el estado norteamericano de Wisconsin. Una ciudad sin otra peculiaridad demográfica que el hecho de que sus habitantes, jóvenes o viejos, ateos o religiosos, republicanos o demócratas, todos, de cualquier sexo y color, han superado el tabú de la muerte lo suficiente como para reflexionar sobre la propia con su entorno familiar y sanitario y, tras tomar sus propias decisiones al respecto, las han expresado en un testamento vital.
Resulta especialmente esperanzador el hecho de que este resultado sea fruto de la iniciativa y el esfuerzo de un médico: el doctor Bernard Hammes, bioético del hospital local, que diseñó un programa de Planificación Anticipada de Cuidados basado en La Conversación, un guión que ayuda a las personas a hacerse preguntas sobre cómo desearía que fuese su final, a compartir sus respuestas con su entorno afectivo y con el sanitario y a suscribir su testamento vital.
La consecuencia más sorprendente de esta iniciativa local, que ha merecido un reportaje de la revista Forbes, es que los datos demuestran que en La Crosse no sólo se muere mejor y más acorde con los deseos de los pacientes. También se muere más barato. Resulta que seguir los deseos expresados por los pacientes reduce costes asistenciales. Concretamente el coste de la asistencia en los dos últimos años de vida en La Crosse es de 18.000 dólares frente a los 26.000 del promedio nacional. La experiencia en La Crosse es que cada dólar invertido en el programa permite ahorrar dos en costes sanitarios. Promocionar el testamento vital es rentable no sólo moralmente, también económicamente. Un dato que debería mover a reflexión a los políticos responsables de que en nuestro medio el testamento vital siga siendo casi clandestino. Y, también, una oportunidad para declararlo el decimoquinto derecho a reivindicar en el 9º día europeo de los derechos de los pacientes, el próximo 12 de mayo. La lista no está cerrada.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Índice de masa corporal

El índice de masa corporal (IMC) o índice de Quetelet, es una medida heurística de peso corporal basada en la persona de un peso y altura. Aunque en realidad no medir el porcentaje de grasa corporal, se utiliza para estimar un sano peso corporal sobre la base de la estatura de una persona, asumiendo una composición corporal normal. Debido a su facilidad de medición y cálculo, es el ampliamente utilizado herramienta de diagnóstico para identificar los problemas más peso dentro de una población, por lo general si los individuos son bajo peso, sobrepeso u obesidad. Fue inventado

Body mass index - Wikipedia, the free encyclopedia

La grasa como cuestión de Estado · ELPAÍS.com

La grasa como cuestión de Estado · ELPAÍS.com

martes, 12 de octubre de 2010

GASPAR LLAMAZARES HACE UN LLAMAMIENTO PARA DEFENDER 'CON UÑAS Y DIENTES' EL SISTEMA NACIONAL DE SALUD

Madrid 05/10/2010 Gaspar Llamazares, el presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, después de haber atribuido el fracaso de la subcomisión para el Pacto por la Sanidad a la voracidad económica de la derecha y a la pasividad del Gobierno, no ocultó su temor a que, incluso en la presente, legislatura pueda establecerse algún tipo de copago sanitario.

ACTA SANITARIA. Informativo Confidencial de la Sanidad

jueves, 7 de octubre de 2010

ANDALUCÍA CONSTRUIRÁ 20 NUEVOS CENTROS HOSPITALARIOS

Sevilla 06/10/2010 La consejera de Salud de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, ha informado que la Junta de Andalucía está realizando las actuaciones necesarias para la construcción de 20 nuevos centros hospitalarios que permitirán acercar la atención hospitalaria a la ciudadanía y mejorar así la accesibilidad.

ACTA SANITARIA. Informativo Confidencial de la Sanidad

miércoles, 6 de octubre de 2010

LA FADSP IDENTIFICA DESIGUALDADES NOTORIAS EN LA SITUACIÓN DE LA SALUD ESPAÑOLA

Madrid 06/10/2010 La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) ha identificado desigualdades notorias tras haber analizado la situación de la Salud en España y sus Comunidades Autónomas a partir de un documento publicado recientemente por el Ministerio de Sanidad y Política Social.

ACTA SANITARIA. Informativo Confidencial de la Sanidad