ATEO


No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.

José Saramago, (1922-) escritor, periodista y dramaturgo portugués, Premio Nobel de Literatura 1998

lunes, 10 de agosto de 2009

RETRASO IMPORTANTE EN LA COMUNIDAD VALENCINA


ALICANTE, ELCHE Y SAN JUAN ESPECIALMENTE DEFICIENTES EN ATENCIÓN PRIMARIA

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