ATEO


No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.

José Saramago, (1922-) escritor, periodista y dramaturgo portugués, Premio Nobel de Literatura 1998

martes, 29 de septiembre de 2009

LA PRIVATIZACIÓN pasa factura

Cae al número 21 de 33 países por las listas de espera y la dificultad de acceso a la historia clínica - Es el peor índice de Europa Occidental tras Portugal

La confianza de los pacientes en el sistema sanitario baja puestos · ELPAÍS.com

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