ATEO


No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.

José Saramago, (1922-) escritor, periodista y dramaturgo portugués, Premio Nobel de Literatura 1998

sábado, 30 de enero de 2010

Dependientes, ancianos y políticos sin alma · ELPAÍS.com

Envejecer puede ser, además de irremediable, una pequeña faena de la vida. Envejecer y ser dependiente en España es, sencillamente, una condena que nos aleja del primer mundo al que supuestamente pertenecemos. Nuestro sistema político, con un nivel de protección social muy por debajo de nuestros socios europeos y una pensión media de jubilación de 874 euros que también nos sitúa a la cola, sentencia a la mayoría de nuestros mayores y a sus familias a vivir la última etapa de su existencia como un desesperante calvario.

Dependientes, ancianos y políticos sin alma · ELPAÍS.com

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